Noches Toledanas
- J.delvalle.R

- 2 ago 2020
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Noche Toledana se dice de la persona que pasa una noche sin dormir, a causa de disgustos o molestias, pero estas noches más que molestias son mas bien por calores de verano.
Este dicho proviene de que "las mozas toledanas, en la noche de San Juan, permanecían a la escucha de la primera palabra que oían en la calle a partir de las doce, pensando que con el que se nombrase se habían de casar".

Sin embargo, el verdadero origen de esta frase hay que buscarlo en el año 812 donde gobernaba Toledo un joven llamado Jusuf-ben-Amru, hijo de un guerrero muy estimado por el Califa Cordobés, era déspota y cruel con todos los ciudadanos, cometiendo muchas maldades bajo su mandato, como dar muerte a todo aquél que se oponía a sus terribles métodos.
Ante el descontento popular hubo un levantamiento y los toledanos tomaron la ciudad,viendo los nobles que Jusuf quedaba poco protegido, decidieron darle captura. El pueblo pidió la cabeza del joven y éste fue ejecutado.
El Califa hizo llamar al padre de Jusuf, consejero y servidor del Califa y le contó el triste final de su hijo. Amru pidió al Califa ser enviado como nuevo gobernador a Toledo para enmendar los errores de su hijo y recobrar el honor perdido por su familia.

Se preparo un festejo en la residencia de Amru, situada en el actual Paseo de San Cristóbal, ya que nunca quiso residir en el Alcázar Toledano, por los nefastos recuerdos que le traía.
Los nobles toledanos se prepararon con sus mejores galas para ir al festejo en honor del hijo del califa. Las estrechas calles de Toledo, apenas iluminadas por las antorchas, veían pasar el cortejo de todos ellos acompañados de sirvientes y mujeres.

Al mismo tiempo que accedían a la residencia, la guardia personal del gobernador, muchos de los cuáles habían servido fielmente a su hijo, acompañaban a los invitados a un lugar apartado donde con afilados alfanjes iban cortando sus cabezas y sus cuerpos eran arrastrados a un subterráneo.
Cuenta la leyenda que, cuando Amru vio caer la última cabeza exclamó: "¡Hijo mío, ya puedes descansar en paz, pues ya estás vengado!"

Por aquellos sucesos se supone que se dice "Las noches Toledanas", pues no fue una buena noches para mucho Toledanos.

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